Escasez de chatarra: la principal preocupación en la industria del acero.

La chatarra que se utiliza para generar acero en Colombia proviene en gran parte del mercado local de epicentros tales como: Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cali; ciudades que poseen gran concentración de vehículos, consumo de bienes de línea blanca y donde suelen existir constantes demoliciones de estructuras varias.


La primera problemática radica en que las cinco siderúrgicas que operan a nivel nacional solamente utilizan el método del horno eléctrico en vez del alto horno. Es por esto que Colombia es supremamente dependiente de la chatarra como materia prima para la producción de acero, pues solo existe una industria que produce ejecutando los dos métodos. Según esto, las principales fuentes generadoras de chatarra vendrían siendo entonces, por un lado, la desintegración vehicular y por otro, el reciclaje colectivo. Además, la recuperación de la chatarra es esencial para la mitigación de la contaminación ya que permite proteger el medio ambiente y evita de manera significativa la acumulación de residuos que puede tardar hasta 25.000 años en descomponerse.

A esto debemos añadirle la problemática del narcotráfico, donde distintos grupos de contrabando se han lucrado al ocultar sustancias ilegales dentro de grandes cargamentos, realizando así un blanqueo de dinero por medio de operaciones de comercio exterior. Las directrices de la industria siderúrgica nacional han manifestado su preocupación al gobierno respecto a la desmedida exportación de chatarra en los últimos dos años; carece de sentido exportar una materia prima sin siquiera generar algún valor agregado y más aún cuando las necesidades de la industria aclaman el poder producir acero mientras la demanda de chatarra en China sigue poniendo en jaque la producción en América Latina. No obstante, para el gobierno es muy difícil tomar esa decisión debido a que la chatarra es precisamente un conjunto de desechos que contaminan.

Si bien la mejor opción a simple vista sería sustraer y procesar el hierro como tal, el procedimiento trae consigo cargas económicas considerables a comparación del tratamiento con la chatarra. No obstante, el impacto de no atender al llamado podría traer consigo la interrupción paulatina en la recuperación de los niveles de producción, frenando así el buen momento del sector construcción y generando más preocupaciones en un escenario tan difícil como lo ha sido la pandemia durante el último año y medio.

 

Tubos Colmena es consciente de esta situación y siempre apoyará y favorecerá a la industria nacional. Por eso mismo, aunque nuestro objetivo fundamental es reducir al mínimo la chatarra que se genera en el proceso productivo, las ventas de las mismas están enfocadas a productores nacionales tales como Acerías Paz del Río, Diaco, Ternium, entre otros.

 

Hemos evidenciado que, por el mismo efecto de la escasez, los precios a los que ofertan la compra de este tipo de subproductos ha incrementado significativamente en el último año y en algunas oportunidades (además del precio que ofrecen) se tienen en consideración procesos logísticos que desarrollan algunas de estas empresas como lo es la utilización de compactadores de chatarra. Estos procesos nos facilitan la manipulación del material, adicional a los ahorros que obtiene el comprador en costos de fletes al maximizar la consolidación de carga en un vehículo.

Fuentes:

www.portafolio.co/ La chatarra, un mercado de alto valor, 2019. Sección “economía”. Por: Portafolio.

www.larepublica.co/ Es necesario que el Gobierno controle las exportaciones de chatarra nacionales, 2021. Sección “economía”. Por: Vita, Mesa.

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